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rojo
azul
verde
amarillo
negro

“CUANDO VIAJO SIEMPRE LLEVO EN EL MALETÍN UNA ALGARROBA DE MONT-ROIG.”

“El color rojo es el color de la ermita de la Roca, y el que da nombre al pueblo.”

“EN PARÍS VIVIA EN UNA DESORIENTACIÓN ABSOLUTA. EN MONT-ROIG ME VOLVIÓ LA PINTURA.”

“El azul es el cielo de Mont-roig.”

MONT-ROIG ME HA DADO LA FUERZA DE UN ÁRBOL.”


“El verde es el verde de los algarrobos.”


MONT-ROIG ES PARA MI COMO UNA RELIGIÓN.”


“El amarillo es la joya de Mont-roig, sus florecillas y las pequeñas plantas.”

“TODA MI OBRA ESTÁ CONCEBIDA EN .”



CENTRE MIRÓ
Centre Miró
Visita virtual
Tapiz original
Cuadros reproducidos

El “Centre Miró” es un lugar de interpretación de Joan Miró en relación con Mont-roig, tanto sobre el pintor como sobre su obra. Sus elementos básicos son: las reproducciones facsímiles de los cuadros de Miró relacionados con Mont-roig, el tapiz “El llangardaix de les plomes d’or” (1989) de Joan Miró / Josep Royo, los seis “Ninots mironians” (1993) que tienen como referente aquellos que Miró hizo para la obra “Mori el Merma” del Teatre de la Claca (1978). Y los vídeos de Martí Rom “D’un roig encès: Miró i Mont-roig” (1979) y “Mont-roig: Tornaveu mironià” (2002); en el primero, el pintor habla de su relación con Mont-roig y en el segundo, hablan las personas del pueblo que tuvieron relación con él, hablan de Miró.

Joan Miró llegó a Mont-roig al año 1911, con 18 años. Había enfermado. Pero, a las pocas semanas ya recorría a pie el término municipal, hacia arriba y hacia abajo. Camina los dos quilómetros que, desde el Mas, lo llevaban al mar. Entonces la franja costera de Mont-roig estaba prácticamente deshabitada; hasta hacía un par de años, aquellos trece quilómetros de playa eran campos en donde se hacía arroz. Miró andaba hacia el interior, unos cuatro quilómetros, hacia al núcleo del pueblo y aún más allá, y otros tres hasta la ermita de la Mare de Déu de la Roca. Se sintió atraído por aquella montaña de piedra roja de donde viene el nombre del pueblo. También se alejaba, unos cinco quilómetros hacia al sur, hacia el actual Miami Platja. De todos estos parajes, Miró pintará cuadros.

Miró, que viene de Barcelona, descubre en Mont-roig la vida de campo, se relaciona con los payeses del Mas y del alrededor, de Les Pobles. El pueblo queda lejos, pero sube algún domingo para pintar. Lo miran un poco extrañados y se comenta de él que “va corriendo solo por los caminos…”; además, cuando llega a la playa, empieza a mover constantemente los brazos y las piernas. No sabían aún que aquello era fúting y gimnasia.

Miró se queda en Mont-roig gran parte del año. Después, años veinte y treinta, alternará Mont-roig y París. A partir de los años cuarenta, regresará al pueblo cada verano. Eran tres largos meses. Un calendario colgado en la pared de su estudio, cerca del Mas, da testimonio de su última estancia: septiembre de 1976. Tenía 83 años. Por el Mas Miró, durante estos 65 años, habían pasado muchos de sus amigos: Ernst Hemingway, Alexander Calder, Josep Luís Sert...

Desde el 2004, el “Centre Miró” ofrece la posibilidad de poder ver, aunque sea en reproducciones facsímiles, el conjunto de la obra de Miró de Mont-roig que está dispersa por museos de todo el mundo. El Centre Miró está ubicado en la Església Vella del pueblo. El propio artista la pintó en el cuadro “Poble i església de Mont-roig” (1919) y está al lado de la plaza que lleva su nombre desde el 29 de abril de 1979, cuando el pueblo de Mont-roig le hizo un sentido homenaje popular. Moriría tan sólo cuatro años después.

Además de visitar el Centre Miró se pueden ver los “originales de los originales”, aquellos parajes que cautivaron a Miró y que inmortalizó en famosos cuadros. Es el itinerario “Mirar Miró Mont-roig (3MR)”.

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